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"...a través de la caja... sí, acepto"

"...a través de la caja...sí, acepto" del nuevo libro "Sensitiva” de Richard R. Crown, México, 2020 © Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra.


…las historias deberían tener pizza y helado para acompañar si son desconsoladoras... o pizza de malvavisco en cama de algodón de azúcar si son de locura...


…y un buen día, llovieron tantas lágrimas que el insumergible patito de goma se ahogó…

Hola corazón… ¿te cuento un cuento aprovechando que estas por dormir?... tomaré esa expresión de enojo silencioso como una respuesta afirmativa.


El cuento se intitula “...a través si la caja, sí acepto" y es un cuento lindo, solo eso, lindo. Rosa, tan rosa como las triquiñuelas de los cuentos rosas para contar una historia subrepticia alterna.


Cuenta la historia que había una inconquistable princesa de alcurnia, de pensamiento fascinante, hermosa y superdotada en inteligencia (¿como John Forbes Nash Jr en mujer?), amorosa, y aunque imperfecta, realmente no había defectos que valiera la pena comentar. Por su parte también había un príncipe que realmente no era de sangre real, nada que ver con los títulos y virtudes de la princesa, era genérico básico medianamente presentable de forma coyuntural, tenía una inteligencia por debajo del promedio, invisible e improbable, estaba plagado de errores que solo la princesa podía ver porque lo amaba (¿lo amaba?, jajajaja!, lo más importante del párrafo está en la última palabra del párrafo, escrita en indicativo pretérito imperfecto/copretérito, sí, dónde límites temporales no definen si el proceso ya se completó o si aún está en desarrollo).


... un buen día, ambos se quisieron hacer invisibles (es que en aquel reino de aquel paraje, tenían millones de antenas de telecomunicación, el más avanzado sistema de internet, comunicación satelital, etc... todo lo necesario para una comunicación al 10,000% pero curiosamente solo servía para enterarse de ellos de forma indirecta, bueno, el príncipe venido a menos (de acuerdo a la princesa), se enteraba de forma indirecta de los logros recientes de la princesa. Por su parte, la princesa se enteraba de todo lo malo del príncipe, incluso aquello que era legítimo, terminaba convertido en malo).


...y ahí, sin comunicación, la princesa envió en forma de nube al príncipe un mensaje en forma de pergamino, dónde le decía hasta a la despedida y todo lo malo que podía ser. Sí, la nube era nube de lluvia y dejó al príncipe hecho una sopa que inundó y ahogó cualquier esperanza (vamos, hasta el patito de goma se ahogó entre las lágrimas).


...el príncipe tomó el lugar que le correspondía, en la invisibilidad de lo invisible, todo se hizo invisible y en efecto, cuando todo es invisible no hay materia y si no hay materia no hay cerebro y tampoco pensamientos.


... un buen día la princesa de alcurnia se disfrazó de mensajero, en un jamelgo distinguido y pura sangre, cruzó la línea de guerra (sí, así como Cyrano de Bergerac que cruzaba la línea de guerra diariamente para llevar cartas a su amada, solo que en aquellos tiempos no había telecomunicaciones pero si había intenciones, oye aqui no estamos en guerra, por tanto no hay línea de guerra visible, mental sí). Y entregó una caja, una caja de cartón. Misma que el príncipe recibió posteriormente.


La caja era una caja de cartón, simple que desde fuera se veía simple, nada absolutamente nada anormal.


Entonces, el príncipe, supo que era de la princesa y además la princesa lo amaba con todas su corazón.


1) El color de la caja era un mensaje, directo y contundente.

2) El texto de la caja era alusivo aun abrazo esperanzador, no prometedor pero sí esperanzador.

3) Hablaba de sonrisas, un abrazo de sonrisas.

4) Doce cartas al interior, doce sonrisas, doce abrazos, doce agradecimientos.

5) Doce, al igual que cada mes del año, el mes tiene días interiores deliciosos, memorables. Algunos meses son aderezados exteriormente, otros no tanto pero memorables todos (¿cómo era la frase de Forrest Gump de la banca y la caja de chocolates?, ese Forrest del cual no había diferencias no le encuentro diferencias).

6) Cada mes, doces, 1 de expectativa, 2 de odio, 3 enojo, 4 odio, 5 agradecimiento, 6 muérete lejos, 7 sí te quiero, 8 no te entiendo, 9 vete al diablo, 10 gracias por estar ahí, 11 te amo, 12 te agradezco... ah pero la caja, la caja también cuenta, la caja representa un gracias por estar junto a mi cuando el mundo se derrumbaba.

7) La caja en sí misma era un mensaje y pregunta. El príncipe había solicitado un pañuelo blanco y la princesa le entregó doce de vuelta (claro, bordados con reclamos de desdichas y desavenencias entre ellos para evitar que, desde el punto de vista de la princesa, el maldito infeliz príncipe básico las olvidara cada vez que se limpiara la boca).


Y bueno, aquí termina el cuento sin final entre Forbes Nash Jr y Forrest Gump, digo entre la princesa inconquistable y el príncipe genérico que se comunicaban a través de la caja.


Luego el príncipe se volvió invisible y nadie supo de él, en su pedazo de mundo. La princesa de alcurnia conquistó el mundo, su pedazo de mundo.


Tan tan, aquí acaba la historia. Que descanses corazón, que tengas buenas noches.


Por cierto, sí, acepto.


Tiempo de elaboración: Siempre hay tiempo de elaboración.

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