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"...y colocando sus tenis, con sonrisa de lado a lado, se disfrutó a sí misma..."

...del libro "Inner, …heroína de sí misma, arrasando su mundo".

voiceelisa@gmail.com



...Inner tuvo tres dudas legítimas de pretendientes... pero honestamente, ninguno estaba a la altura... pero lo dudaría...

Inner había tenido una semana complicada de trabajo, no podía pensar más allá de la pasión teniendo tantas responsabilidades que acabar de su trabajo, confusión total entre encontrar un sentido en un mundo de tanta contradicción de uso de tiempo.


En su oficina, se veían pocas almas ya, algunas habían partido horas antes. De hecho, varias secciones del alumbrado habían sido apagadas en otras partes del piso.


Cierto que Inner, estaba acabando de cerrar su día, prácticamente ya había enviado la información de los correos electrónicos con los últimos proyectos urgentes.


—Lo principal es sentirse viva —añadió Pilar, la secretaria de la dirección a la que pertenecía Inner en su trabajo—. Afortunada o desafortunada, pero viva.


Inner se sorprendió con la voz de Pilar, porque pensó que ya no quedaba nadie.


—Eres muy bonita Inner, tienes todo, eres estudiada, eres libre y tienes carácter—añadió Pilar—. Aunque estes cansada, sal a comerte al mundo a pedazos.


—Gracias, gracias por tus palabras —respondió Inner—. Que descanses también Pilar, buenas noches.


Después de que se retiró Pilar de la oficina, Inner se quedó pensando ¿a quién enviaría mensaje para ver si estaba disponible para salir, pasar algunas horas agradables y merecidas a tanto trabajo de la oficina?


Sí, era algo a pensar bien, era su viernes por la noche y justo por eso debería pensar mejor su siguiente movimiento. Decidió recorrer las opciones mientras sacaba un espejo de tamaño medio, para atizar y refrescar su maquillaje. Detalle que, sin duda, agradeció su rostro cuya piel se sentía asfixiada por el maquillaje del día que había resistido a base de capas de maquillaje adicionadas.


Primero retocó el color base del maquillaje, y al hacerlo, recordó a Luis, el que hacia los momentos divertidos con chistes adecuados e increíbles. De pasar momentos juntos haría que el día de Inner se olvidara de la rutina y llegara con una sonrisa de diversión a casa. No obstante, Inner también recordó que de la misma forma como Luis hacía chistes, también requería atención, de hecho, atención tan egoísta que Inner perdería libertad de su tiempo, y además, no podría ni ver el reloj cuando quisiera retirarse porque sería reprimida por distraer la atención de Luis tan solo por voltear a ver el reloj. El sacrificio de su libertad no valía risas que olvidaran momentáneamente la rutina de la Inner huía.


Luego pensó en Carlos, el niño de los ojos bonitos con quien podría dibujar sus sueños. Al pensar en Carlos, buscó el corrector del mismo color del maquillaje que sacó de su bolsa presto para ocultar un poco las ojeras de cansancio. Los ojos de Carlos decían algo y le generaba a Inner una gran curiosidad, incluso solo por eso podría salir con Carlos, lo averiguaría y en un momento oportuno lo interrogaría con duelo de miradas de antojo. Mientras Inner lo pensaba, acomodaba el espejo para cuidar los distintos ángulos de luz del corrector de las ojeras. En efecto, podría saber en un momento dado, si los ojos bonitos de Carlos la apreciaban a ella, la mismísima Inner, como alguien en quien detener sus ojos.

Inner lo pensó unos segundos, tal vez sí Carlos ¿sería lo correcto? Si quitamos el ego de sentirme especial ¿saldría con Carlos? ¡Vamos!, Inner estaba contrapesando su ego versus descansar en su amollecida cama sin mayor ego que el de dormir y descansar su semana.

Inner decidió quitar un poco de su ego propio a la toma de decisiones de Carlos. Visto así, no sería tan urgente salir con Carlos. De todas formas, si prefería ir a dormir y descansar no ocuparía su ego para presumir en esos momentos, ¿o sí? Tal vez otra ocasión.


Mientras buscaba en su bolsa la pequeña paleta de sombras para afinar un poco su intención de mirada para disfrutar la noche, Inner pensó en Fernando que sin duda estaría presto para salir con ella y pasar por ella al trabajo. No obstante, la última vez se sintió como marioneta al lado de Fernando, ¡decidía todo!, hasta el platillo del menú que Inner debería comer en el restaurante, fue incómodo que hasta la plática quisiera dirigir e Inner no tuviera ni espacio para intervenir o expresarse.


Inner se dio cuenta que tenía la paleta de sombras en la mano… en ese momento hizo una pausa, sí, una “pausa Inner”, donde decide su mundo. Pausa que puede durar unos segundos, pero en realidad pasa un mundo de pensamiento en esos dos segundos.


Acto seguido, Inner buscó en su bolsa unas toallas desmaquillantes… sin dudarlo, sacó una y empezó a quitar todo el maquillaje, y aunque no pudiera quedarse con cara lavada, se aseguró de quitar lo más que pudiera el asfixiante maquillaje que solo le amentaba seguridad pero al menos en ese momento de la semana había decidido no permanecer en su fino rostro de piel coral.


En cuestión de un par de minutos y dos toallas desmaquillantes, había quedado libre de maquillaje… deliciosa sensación de sentirse libre. Sacó de su bolso, un poco de gel de colágeno, caléndula y vitamina E, que ella misma preparaba en casa. Lo untó en su rostro para protegerlo camino a casa.


Abrió su archivero personal del que realmente ocupaba como lugar para guardar lo necesario personal más que papeles en un mundo de paperless. Sacó la bolsa de plástico que cubrían sus tenis inmaculados color blanco. Vistió sus tenis, intercambiando sus zapatillas de trabajo.


También, sacó una gorra de su bolsa y obtuvo una dona para el cabello, que no sacó de la bolsa, sino que la tomo de su muñeca izquierda. Y así, con gran seguridad acomodó su cabello entre la gorra de una cola sin afán que atravesaba la gorra. ¡Estaba lista!


Y dibujando una sonrisa de oreja a oreja que definitivamente no había logrado alguno de los pretendientes o amigos con los que quería salir o por lo menos que había pensado mientras se maquillaba, tomó la bolsa de mano, la colocó en su hombro y se alejó con cierta velocidad para ir a casa. Con el orgullo de haber completado una gran semana de trabajo y con la gran felicidad de ir a disfrutar ella misma su noche, sin nadie más. Llegaría a casa contenta, destaparía una pequeña botella de vino blanco, se pondría cómoda y leería su novela o tal vez llegaría a bailar en la soledad de casa su música favorita, el placer de bailar con tenis y sentir la música sería suyo.


Escrito por Elisa Voice

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