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“Hoy te escuchará mi silencio”

"Hoy te escuchará mi silencio" de Ricardo Ramírez Corona, del libro “En palabra dulce, encaramado derretido" © México, 2026. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra.



...la música, una combinación de sonidos en silencios, que en lo individual no pueden crear un manifiesto de obra...

Considero que es dominio de muchas personas el manejo de las palabras pero maestría de pocas, la pericia del manejo de los silencios.


En una obra musical, la partitura expresa sonidos y silencios que, en secuencia sincrónica, despliegan una obra que anacrónicamente nos dejará efervescentes.


Una idea expresada puede ser replicada, pero tal vez, eso no es lo que estás solicitando… ¡Vaya! ¿Cómo saberlo?


Cada fortaleza de impecable idea manifestada, tendrá asociada una innegable debilidad de óptica y enfoque… ¡Vaya! ¿Cómo acercase al abrazo que se caracteriza por no tomar partido?


Cada manifiesto que tiene una motivación de expectativa, tendrá asociado un golpe de realidad… ¡Vaya! ¿Cómo arropar tu alma que tiene mucho que dar mientras un piso terreno impide despegar vuelo?


“El lienzo o espacio de la charla no es infinito, similar a una partitura que no puede salir de los bordes que la limitan.


Todo ocurrirá ahí, en ese lienzo donde estamos tú y yo, y donde justamente, usamos sonidos y silencios para armar una melodía de conversación que no ha sido escrita y mucho menos ejecutada.


Si la melodía no ha sido ejecutada, tampoco ha sido vibrada a través de la piel para atravesar el alma y dejar una impronta de sensaciones,

 

Tal vez el ritmo del día de hoy, decantará que desees colocar con ansiedad y tinta negra las notas musicales rápidamente, tan aprisa que no se pensará en la melodía sino en la urgencia, tan intensas que, aunque el tintero sea inagotable, tu energía no necesariamente tendrá la misma intensidad al principio y al final,

Trataré de darte espacio para que escribas primero y cuidaré no interrumpir la escritura, eso implica un esfuerzo de mi parte porque dentro de mí siempre invoco un abrazo que desea interrumpirte a la mitad de la escritura de tu manifiesto de notas.


Si acaso antes de llegar al final de tu escritura, se aprecia que las notas musicales que estas colocando empiezan a desmayarse por falta de oxígeno, interrumpiré diciendo una tontería como ¿qué nota es esa que escribiste? Para que hagas un compás de espera y tomes un poco de oxígeno al inhalar, pero no sientas que he cortado tu manifiesto.


Si llegas al final del espacio de la partitura disponible habrá pasado un tiempo adecuado, tan adecuado ese tiempo para escuchar la 5ª sinfonía de Beethoven como tu manifiesto. Solo que una suena espectacular y épica y la tuya todavía no, porque solo hay notas desorganizadas.


Es ahí, donde escucharás mis silencios porque a esa escritura de manifiesto de notas que has colocado en la partitura, le falta algo valioso pero invisible que sí puedo aportar o quizá lo único que puedo aportar, notas de silencio.


Digo lo único que puedo aportar porque en realidad, no quedó mucho espacio en la partitura para un segundo instrumento y encimar una melodía arreglará la melodía que suenen en competencia.


Solo colocaré algunas “notas de silencio” distribuidas a lo largo de tu despliegue de notas de tu partitura, similar a un restaurador de obras maestras cuya única herramienta es colocar silencios que apuntalan la obra.


Tal vez al principio de la partitura le faltaba un ritmo con cadencia, y tendremos que separar en compases para identificar el género de obra que escucharemos, y tal vez al final, tu desmayo le ha faltado cerrar la obra y en ese caso, solo ralentizaremos tus valiosas últimas notas para que no se escuche inconclusa.


Los golpes de realidad humana no necesariamente cambian por una ejecución musical, sin embargo, los humanos vivimos envueltos en nuestra propia música, de hecho, recordemos que, en una película de cine eminentemente visual, las emociones están dadas por la banda sonora y la música incidental.


Por cierto, no sabemos cómo sonará esa partitura que acabamos de dejar sobre la mesa, y no lo sabemos porque fue escrita inicialmente por los sonidos y luego llegaron los silencios, pero lo que sí sabemos es que los silencios llegaron a apoyar la obra musical y que, en ese momento, lo único que necesitaban las notas de sonido, eran “notas de silencio” para arropar el manifiesto y respetar la idea inicial.


Y es así como en el lienzo de la partitura estamos los dos, donde justamente, te escucharan mi silencio”.


Tiempo de elaboración: Mientras te escuchaba manifestando lo grato y no grato de tu día.

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