top of page

"Rendida del mundo"

Actualizado: 15 ago 2021

Del compendio, "Inner, percibiendo su mundo", escrito por Elisa Voice

voiceelisa@gmail.com



Hay rutinas que se rinden del mundo pero en la magnificencia lunar, lo recuerdan.

Inner había llegado rendida a casa después de un largo día de trabajo, sin querer saber del incomprensible mundo, rendida de todo y con ganas de solo abrazar la almohada.


Al llegar a casa cambió sus zapatos que acostumbraba dejar a la entrada para evitar que el incómodo polvo de la calle ensuciara su casa. Seleccionó las calcetas para poder caminar sin zapatos en la casa y poder sentir las plantas de sus pies asidas a su propio piso.


Al paso, caminó al refrigerador, tomó un yogurt, cerró la puerta y justo antes de abrirlo, lo devolvió al refrigerador cambiando de parecer, y seleccionó la botella de vino blanco destapada el fin de semana. Tomó una copa especial para vino blanco que esperaba ser utilizada del mismo escurridor de trastos porque había sido utilizada el fin de semana.


No obstante, cambio de parecer y guardó la copa. Mejor buscó un vaso de vidrio de altura media y más fuerte que una copa, para echarlo a la bolsa de mano que aún la traía cargando. La botella se la llevó en la otra mano libre.


Caminó a su recámara y a su vestidor para terminar de ponerse cómoda. Sacó el vaso de la bolsa y junto con la botella y lo metió al baño para escanciar medio vaso de delicioso vino blanco frío y refrescante.


Cambió su traje sastre por un cómodo pijama de satín libre de cualquier sostén, y con el placer de sentir el placer del satín en su espalda tensa de los problemas del día.


Antes de desmaquillarse solicitó a su asistente vocal que reprodujera “Chariots of Fire de Vangelis” a volumen medio. Acercó el vaso de vino blanco al lavabo y bebió un trago. Luego su mano se dirigió a sacar la primera toalla desmaquillante con aroma a lavanda cuya frescura agradeció su rostro cuya piel se sentía asfixiada por el maquillaje del día que había resistido a base de capas de maquillaje adicionadas. Al final, agregó a su rostro gel de colágeno, ácido hialurónico y una ampolleta de vitamina E.


Dio el último sorbo al vaso de vino que tenía a la mano, hizo una pausa para cerrar sus ojos y degustar el vino. Luego tomó su cepillo de dientes, hilo dental, enjuague dejando sus dientes y boca reluciente.


Lavó sus manos y colocó crema de caléndula.


Caminó a su cama, se sentó en ella, subió los pies a la cama en posición de loto. Luego encendió el televisor y le bajó dos rayitas al volumen que había dejado la última vez que usó el televisor. Tal vez por inercia fue que encendió el televisor, porque en realidad lo volvió a apagar después de dos cambios de canal consecutivos y de estancia de segundos.


Cambió las luces, de la recámara por la luz del buró. Colocó la cabeza en la almohada mirando al techo, para evitar que al colocar su rostro en la almohada se marcara. Y se quedó dormida sin siquiera cubrirse con la sábana.


Despertó tres horas después, a media noche. Se dio cuenta que se quedó dormida y trató de acomodarse. Al hacerlo, siguió el inútil hábito de ver la hora en el despertador, eran las 2 am. Aun le quedarían muchas horas de sueño.


No obstante, al disponerse a seguir con el sueño, al apagar la luz del buró que se había quedado prendida, vio como entraban los rayos lunares por la ventana y por entre las cortinas mal cerradas.


Se levantó, se quitó los calcetines que le daban calor y camino descalza con cuidado de no caerse por estar recién levantada en la búsqueda de los rayos lunares.


Llegó a la ventana que estaba cerrada, se dio cuenta que era una hermosa Luna llena que al paso de la ventana la había despertado.


Decidió sentir el clima para saber si tendría que ir por una cobija adicional. Abrió la ventana y sacó medio cuerpo para tratar de sensibilizar el ambiente. Cerró los ojos y respiró como tratando de inhalar los rayos lunares. Mientras tenía los ojos cerrados musitó “Te extraño, y no me rendiré todavía”.


Cerró la ventana y caminó una danza a su cama, teniendo de referencia el camino trazado por los rayos lunares, como sintiendo esos rayos lunares a través de sus pies descalzos mientras mantenía los ojos cerrados.


Inner finalmente llegó a su cama, y se quedó dormida nuevamente hasta el otro día.


Escrito por Elisa Voice

13 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


© Copyright
bottom of page