“La primera voz del día”
- Ricardo Ramírez Corona

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"La primera voz del día" de Ricardo Ramírez Corona, del libro “En palabra dulce, encaramado derretido" © México, 2026. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra.

...suave voz de inicio del día que llega a tiempo para comenzar a vivirlo...
"En efecto, desde tiempos inmemoriales los despertadores mecánicos han dado cuenta de millones de avisos para interrumpir el sueño y es momento de activar el día.
De hecho, cualquier teléfono inteligente de estos tiempos modernos, puede realizar la personalizada labor con sonidos adecuados y hábitos de sobre sueño del propietario. Todo para hacer suave la transición del dormir plácidamente, a despertar día suavemente, preferentemente.
Durante el día previo, es preferible no preguntar directamente la hora de despertarse del día siguiente. Toda vez que es desatento recordar una actividad impuesta que el mundo moderno nos condena.
“Prestaré atención durante la chara de un día previo, o bueno, lo intentaré, porque tiene su pericia el saber si desearás levantare de un solo tajo, despertarte en sobre sueño que respete el cansancio mental del día anterior, o mejor quedarse dormida por así convenir coyunturalmente; además, cualquiera de esas tres condiciones puede ser pensadas racionalmente incluso antes de dormir y luego cambiar emocionalmente medio segundo posterior a que suene el anuncio de despertarte.
‘Buenas noches princesa, deseo que tenga usted un descanso abrigado, que su sueño sea reparador para poder renovar una nueva vida al iniciar el nuevo día que la espera. Que sueñe bonito y que los paisajes itinerantes sean transitados por usted para descubrir algo nuevo, avisos dulces de otros universos, y soluciones de pendientes que le aquejan para descargarlos y renovarse para viajar más ligera. Que su alma se abrigue con lo mejor que el universo puede mostrarle’.
Si fuera el caso de que su sueño sea interrumpido y le cueste retornar, le ofrezco que me avise y con toda confianza me despierte para acompañarla en su vigilia nocturna. Me encantará contarle una historia tan aburrida y poco trascendente para que le venga el sueño más rápido y sin previo aviso.
Desde luego yo también requiero dormir, pero puedo arreglármelas para despertar sin hacer ruido unos minutos antes que usted.
Estaré al pendiente de la hora que supongo es la correcta, y digo supongo porque por pura probabilidad de los 260 días al año, algunos días usted habrá despertado de forma autónoma antes de la hora no, y justo esas veces que no ha despertado, yo atinaré la hora adecuada, y otras veces fallaré, dando disculpas por haberla despertado antes.
¡Ah por cierto!, la hora indicada para despertarse que logré dilucidar el día anterior, le agregaré un minuto, sí +1 minuto. Es lo que yo he intitulado el minuto del héroe, porque con un minuto después de la hora que usted pensaba despertarse, seré un héroe que llego a atenderla y atraparla con un abrazo porque se preocupó por usted.
Desde luego, si la despertara un minuto antes, sí -1 minuto de la hora que usted había marcado, entonces el héroe deja de serlo y se convierte en el advenedizo que echa a perder su preciado momento de descanso.
Tal vez, la mejor forma de explicar el minuto posterior y el minuto previo es que las acciones dulces y atentas evitan la caída con una red de seguridad, pero si esa red se coloca desde antes de que la caída ocurra, entonces será vista con mal augurio.
Si estoy de viaje te marcaré a tu teléfono, si estoy en otra parte de la casa te marcaré a tu teléfono, si quiero darle espectacularidad de desconcierto para ti, te marcaré a tu teléfono. Escucharás el teléfono y lo primero que escucharás es ‘Buenos días princesa’, y darás acuse de recibo ente voz recién despertada y neuronas que empiezan a conectar preguntas básicas de referencia espacio temporal.
Si estoy presente cambiaré el teclado del teléfono por un pase suave de mis dedos por tu despeinada cabellera. Dedos en roce tan delicado como el cantar de los pájaros que abren camino para dejar pasar la luz del amanecer, tan seguras como tu mirada de horizonte cuando enfocas objetivos y destinos de elección personal.
Será un gran gusto y un gran honor estar ahí para colocar mi voz en el momento que inicia el nuevo amanecer que el universo te regala. Sí, estar presente en ese lugar listo para escucharte, es un privilegio de distancia íntima y cercana. Tener en exclusiva ese primer momento es algo que agradezco y reflexiono lo afortunado que soy.
Tu sistema auditivo escuchará mi voz que cuidará ser dulce y vivir el momento de emisión. Y aunque sé que no es perfecta mi voz, detallaré su melifluo en su tiempo en tu destiempo, lo más suave para no incomodar a tus neuronas recién encendidas, por tanto, cuidaré no solo el momento tierno, suave y sedante, sino también las preguntas absurdas que no se requieren en ese momento.
Mi voz aterrizará en tu escucha recién inaugurada ese día, y tu voz responderá lo más parsimoniosa por atención y bienvenida de la mía, emitiendo un atento ‘Buenos días príncipe’.
Y si es el caso que ya te habías levantado segundos antes, escucharé ‘ya me había levantado hace un rato’, mismo dicho que no será cuestionado por mí, porque realmente lo que yo escucharé es 'Buenos días, príncipe'.
Si acaso puedo intuir que puedes quedarte dormida en un día de tiempo medido y demanda que no perdona tiempos de llegada imprecisos por llegar a tiempo. Si es el caso, te realizaré una llamada que yo intitulo ‘de seguridad’.
Si estoy de viaje y si es el caso que ocurra una llamada de seguridad, solicitada o intuida por mí, recibirás una llamada solo una voz impostada que finja ser una grabación ‘Hola, habla su despertador, ya es hora’. Toda vez que a nadie le gusta que le recuerden las cosas, creo.
Si es el caso que estoy en casa, recibirás una voz más dulce que diga ‘Buenos días princesa, ya es hora de atender a los habitantes de la comarca’. Que será una forma linda de decir que el tráfico de los autos puede complicarse por centenas de padres y madres que hacen triple fila en las cuatro escuelas que se requiere cruzar para llegar al destino.
La acción dulce tendrá una voz dulce de vuelta,
voz que paseará por alguno de tus oídos y despertará sus sentidos,
voz que paseará y saldrá por tu otro oído,
paseará por tu cuello para despertar tus manos,
y reacomodar postura para dar el primer paso del día,
voz que recibirá un hermoso y encaramado ‘Buenos días’ de vuelta,
lujo mío y privilegio tuyo,
privilegio mío y tal vez lujo tuyo,
sé no habrá otra voz cerca que diga buenos días 260 veces al año,
y por ello y por ti, con gusto lo repetiré por el resto de mi vida.
Te abrazo con el alma para que tu nuevo día inicie dulce,
y aunque el devenir sea incierto,
por lo menos el inicio tuvo la motivación de desearte un gran día
y para mí, ten la seguridad que me sentiré amado y querido,
dando valía a mi propósito.
El abrazo será nuestro abrazo,
nuestro nuevo día iniciará y ahí estaremos para iniciarlo,
invocando un grupo de pajaritos que gire a nuestro alrededor".
Tiempo de elaboración: Mientras esperaba que fuera la hora de realizar la llamada a tiempo para decirte "Buenos días princesa".


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