“Un verso que busca ser poema”
- Ricardo Ramírez Corona

- 9 mar
- 3 Min. de lectura
"Un verso que busca ser poema” de Ricardo Ramírez Corona, del libro “En palabra dulce, encaramado derretido" © México, 2026. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra.

...intento de verso de puño y letra…
Inicialmente buscaremos robar a un gran poeta, algunas coplas que pienso podrían ser de impacto para poder llamar tu atención. Sin embargo, tal vez se aprecien poco atentas a nosotros, incluso hasta falsas, y en lugar de conmover y cristalizar tu mirada, solo lograremos una mueca de legitima duda.
En abecedario en secuencia listada, encontraremos una letra inicial de palabra adecuada, pero el resultado de lo que siento por ti no es un acróstico clasificatorio.
Una letra no dice mucho, pero hablará de la motivación por haber nacido en tu nombre. Motivación que tal vez no ha sido vista por ti pero sí, sentida por mí.
¿Qué sentirá una letra que está recién extraída del mundo de las letras, que no solo no tiene más letras amigas que la envalentonen, sino que por timidez o elementos no pueda armar un “hola” que haga atraiga tu atención?
No creo que sea insuficiencia de cantidad de letras para disponer del abecedario, sino más bien, una incapacidad de que pueda plasmar en palabras lo que siento por ti.
Apostar por una letra sería como lanzarla al vacío que hace eco al rebotar las ondas sonoras, pero en efecto puede ser que yo escuche un eco que parece que no fue escuchado, pero tal vez sí escuchaste algo en algún lugar de algún momento que pudiste concebir como intuición femenina.
Dicen que una letra que se posa en un papel no es una palabra, y una letra no conquista, pero puede ser que una palabra sí.
Una palabra puede ser una caricia, pero créeme que una letra puede ser tan bien colocada como un parpadeo de destino aterrizado, que será el despegue del vuelo de nuestra historia juntos en un cielo abierto.
Toda palabra o caricia, inicia con una letra, pero la inflexión vocal será la sinceridad que hará la diferencia.
Una letra saltará de palabra a palabra, y una palabra reiterará su existencia hasta desintegrarse como palabra y convertirse en un abrazo que no puede ser explicado con palabras.
Una letra será grafema y luego fonema. El grafema será muy formal, pero perderá estilo y lucirá despeinado cuando se ponga nervioso al pensarte.
Palabra escrita perderá coherencia al buscarte de ciudad a ciudad, y se convertirá en grafiti que inicia en una ciudad y termina de pensarte en otra ciudad, dejando palabras escritas que terminan maltrechas y tal vez un poco inentendibles… de hecho, tan inentendibles como un grafiti que suponemos, era palabra antes de conocerte y terminó como onomatopeya externada por un desorden de ideas y en paso trastabillante que percibe falta de oxígeno.
No habrá verso que haga justicia, pero si habrá deseo que motive el intento que inspiras de mi puño y letra.
Los intentos reiterados te subirán a un pedestal, y no, los intentos no encontrarán el verso que sea el escalón para alcanzarte, pero estarán ahí porque en ese momento y ese instante es lo mejor que pueden ser para su existencia en el efímero mundo de los abecedarios.
Sé que no habrá un poema que sea capaz de conquistarte, pero sí sé que habrá valido el propósito de tratar de ser mejor primero para mí y para ti.
El verso se convertirá en poema no cuando se auto declare, sino cuando en la reiteración de la declaratoria diaria, viva a sí mismo una poesía de atención para ti.
El poema nacerá por la manía de tratar de intentarse y reintentarse a sí mismo, sí, por el coraje y valor de confiar en que puede ser un poema para ti.
El verso que se convirtió el poema, fue aquel que fue a buscar del abecedario algunas letras que inicialmente pudieran ser útiles para decirte que te amo y en la búsqueda de la manifestación aparecerá el poema que invoca tu nombre.
Tiempo de elaboración: Un poema que vivirá para contarse para ti.



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