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“Una convocatoria, una invocatoria, una cómoda estancia y una contemplación que enamora”

"“Una convocatoria, una invocatoria, una cómoda estancia y una contemplación que enamora” de Ricardo Ramírez Corona, del libro “En palabra dulce, encaramado derretido" © México, 2026. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra.



...siempre hay un silencio con pretextos concomitantes, que en la contemplación mutua enamora…

Un caballero invocado, una dama convocada, una dama es invocada en convocatoria de caballero aceptada.


Miradas que se detendrán frente a frente, en pausa ralentizada de pupilas dilatadas en gusto y esperanza, con destino a comunicar un silencio de palabras que aterrizarán en las ganas de sentir que justamente no requiere de palabras.


Sillón cómodo, en estado de confort de miradas que charlan más que las palabras, donde las preguntas realmente no esperan respuesta sino solo distracción para observar labios suaves en movimiento mientras una mente trata de responder la pregunta intencionalmente profunda, con el objetivo de lograr que tus dedos acomoden tu cabello buscando respuesta a la sensación provocada.


La charla intentará crear grandes argumentos para departir puntos de vista, pero las miradas apagarán los argumentos y generarán sonrisas cómplices que se mantienen, corroboran y presienten.


Lentamente, ambos pensarán en una copa de vino de una botella que deberá ser destapada para escanciar las ganas de degustar una sensación de paisaje ligeramente cambiado y tal vez levemente móvil. Ambientación ya pre aprobada en sugerida atmósfera de dos.


Él, solicitará un momento de pausa de la charla para ofrecer un vino que realmente ella ya había sugerido al mencionar las lindas copas que estaban visibles y colocadas ahí como invitación.


Solo habrá dos botellas, y ocultando su inopia enóloga, realizará un par de preguntas ¿Gustas alguna crianza, nivel de azúcar, tipo de uva o tipo de gas? ¿Cuál de los dos prefieres? Posiblemente en el fondo trata de indagar tiempo que amerita la crianza, el nivel de dulzura requerida, la distinción de la exclusividad, y el nivel de burbujas.


De forma natural, alguno de los dos vinos será elegido por la señorita, la opción correcta siempre será la que se elige por ella.


Las copas serán escanciadas lentamente, intencionalmente despacio, para ser llevadas en una charola frente a la señorita dando todas las ventajas de elección de copa.


Un primer brindis sin prisa, de labios sellados en intención mutua, que degustan cada mililitro y milímetro de sabor.


La platica seguirá en otro tono, las miradas también, sin prisa urgente por resolver argumentos el momento será de los dos.


Las miradas contemplarán detalles de ida y vuelta, admiración de obra de artista, pero también de detalles que privilegia plasmar en la obra cada artista, para guardarse el privilegio se sorprender a la persona que contempla.


Y hablando de contemplación, contemplar, en observación que atrapa y enamora, visión en atención, apreciando el aprecio del momento. Tal vez un acto de misticismo, encanto, meditando el siguiente movimiento, silencio de música de fondo. Consideración y atención que se valora en el momento, en duda si será una experiencia espiritual o solo es un momento. Presenciando, mirando, observando, atendiendo.


Esta ocasión, nos ganan las miradas de contemplación en silencio, pero nuestro temple permanecerá impoluto.



Tiempo de elaboración: Una gran semana a tu lado.

 
 
 

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