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"...equipaje..."

"...equipaje..." de Richard R. Crown, del libro "Te conté un verso rendido de deseo en la melodía suspirada de tu mirada". México, 2024© Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra.




...la maleta estará lista para viajar cuando tu decidas viajar y la carta del abuelo estará lista para ser leída...

Cuenta la historia que una joven de la gran ciudad se decidió a tomar vacaciones, había tenido arduos años y semanas sin desprenderse de su trabajo que tantos beneficios le había dado, serían algunos días de merecidas vacaciones.


Un día antes de partir, la joven empezó a realizar su equipaje.

Después de varios minutos de demora por no encontrar su maleta, sí esa que había comprado años antes en una gran barata con la esperanza de viajar “próximamente”, abrió el cierre del compartimento principal de la maleta y encontró un sobre intitulado “para Elisa, mi adorada nieta”.


Se extrañó mucho, pues hace años habían muerto sus abuelos y además, esa maleta no había sido usada desde llegó al viejo armario de las cosas que no se usan pronto.


Al abrir se dio cuenta era para ella el sobre y era de su abuelo más querido. Al interior una carta que decía: “Elisa, mi nieta querida, no duraré mucho tiempo a tu lado, los años vividos ya son demasiados, no tengo grandes cosas que dejarte, pero te dejo esta carta que quizá constituye lo más valioso que tengo. Estoy seguro que la maleta que compraste no la usarás hasta que te encuentres preparada para disfrutar algunos momentos de la vida y que tu madurez, te lleve a reconocer que para poder seguir el viaje necesitas detener la mente a sabiendas que mientras más la detengas y más la dejes vacía podrás vivir experiencias nuevas el día de mañana en tus vacaciones”.


Elisa se quedó congelada y prosiguió leyendo. “Tienes ante ti dos cosas, días por vivir y una maleta… ¿qué decides seleccionar para vivir esos días por vivir?”.


El abuelo continuó: “Disculpa que te ponga a reflexionar previo a tu viaje, pero este momento de armar la maleta que podría ser intrascendente, en realidad es un momento de alta reflexión, lo sabrás con el tiempo. Ahora, sólo ahora tienes tiempo de escuchar. Te propongo que prepares el equipaje con los artículos y pensamientos que sientas que utilizarás en tu viaje. La selección pertenece a tu libre decisión, nadie la cuestionará, pero con algunos años encima puedo darte mis recomendaciones. Primero vacía tu mente, recuerda que la vida sólo existe en el vacío, si la llevas llena de pensamientos mejor no emprendas el viaje y mejor quedarse en casa. Incluye una locura en dosis fuera de lo común para ti. Desea con ganas la sed de aventura y escápate, ¡vete! pero de ti misma, escápate de ti misma. No te preocupes por el mañana, mejor vivir sin expectativa, lo que importa es el equipaje que decidiste llevar para emprender el viaje. Mi deseo es poder contar que te he visto recorriendo situaciones inéditas como una loca enamorada de la vida, cada lágrima de alegría serán la mejor satisfacción que un abuelo desea de su nieta. Nunca evites lo que te toca vivir y vuelve a tu interior cada vez que te pierdas, vuela alto, vuela alto sin olvidar que vida es una rueda que gira y no se detiene. En cada destino, afina tus sentidos, el aire huele a perfume inspirador. Por fortuna, no hay caminos únicos y los caminos se borran con el agua de una tormenta. Te advierto algo, los viajes lo realizas sola, el resto es escenografía, tanto el canal de parto como el ataúd son para una sola persona. Si decides cargar con algo del pasado asegurarte que sea lo suficientemente valioso, por ejemplo, si decides incluir en tu maleta una discusión de injusticia con alguien que te maltrató o que te hizo quejarte amargamente de la situación entonces, cada vez que abras tu maleta encontrarás la cara de esa persona riéndose de ti y eso hace enormemente pesada la maleta. Viaja ligera, eso hace la diferencia en el viaje y las distancias que decidas recorrer. Elisa querida, esta nota es todo lo que puedo dejarte como herencia para un futuro próspero”.


Elisa se sentó un momento en la maleta misma y con lágrimas se agradecimiento se quedó varios minutos en la reflexión. Cuenta la historia que después de la carta del abuelo Elisa no volvió a ser la misma, en algo había cambiado, más importante que el lugar para viajar era el lugar dentro de ella que se permite viajar y que ella misma selecciona el equipaje para hacer el viaje.



Tiempo de elaboración: Muchos años entre la adquisición de la maleta en la gran barata y el tiempo que tardó en ser utilizada por primera vez.

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